Receta de pollo al ajillo

Pollo al ajillo con patatas de toda la vida
Hoy te traigo una receta clásica de la cocina española, de las que nunca fallan. Pollo dorado lentamente con ajo y vino blanco, lleno de sabor y tradición. Un plato sencillo, hecho con ingredientes básicos y mucho cariño. Perfecto para una comida familiar o para mojar pan sin remordimientos. Acompañado de patatas, se convierte en un auténtico plato completo.
Ingredientes para 4 personas:
- 1 pollo troceado
- 6–8 dientes de ajo
- 150 ml de vino blanco
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra
- 1 hoja de laurel (opcional)
- Perejil fresco
- 3–4 patatas grandes
Elaboración:
Paso 1
Añade abundante aceite de oliva a una sartén amplia o cazuela. Incorpora los ajos con piel, ligeramente chafados, y fríelos a fuego medio hasta que estén dorados. Retíralos y resérvalos, dejando el aceite aromatizado.
Paso 2
Salpimenta el pollo y fríelo en ese mismo aceite a fuego medio-alto hasta que quede bien dorado y crujiente por todos los lados.
Paso 3
Cuando el pollo esté dorado, vuelve a añadir los ajos a la sartén, incorpora el laurel y riega con el vino blanco. Deja cocinar unos minutos hasta que el alcohol se evapore.
Paso 4
Baja ligeramente el fuego y cocina durante 10–15 minutos, moviendo de vez en cuando, para que el pollo se impregne bien del sabor del ajillo.
Paso 5
Retira el pollo y resérvalo caliente. En ese mismo aceite, pela y corta las patatas y fríelas hasta que estén doradas y crujientes.
Paso 6
Sirve el pollo al ajillo acompañado de las patatas fritas y espolvorea perejil fresco picado antes de llevar a la mesa.
Maridaje:
Estas bebidas maridan muy bien con el pollo al ajillo con patatas por su equilibrio entre grasa, ajo y vino blanco:
Vino blanco seco
Un verdejo o un albariño funcionan muy bien porque su acidez limpia el paladar del aceite y realza el sabor del ajo sin tapar el del pollo.
Vino tinto joven
Un tinto joven o con poca crianza es buena opción si prefieres tinto, ya que es fresco, poco tánico y acompaña al pollo sin resultar pesado.
Cerveza rubia
La cerveza ligera y bien fría refresca y contrasta con el ajo y el punto crujiente del pollo, haciendo el plato más fácil de comer.
Cava o vino espumoso seco
Las burbujas ayudan a limpiar la boca y equilibran la untuosidad del plato, aportando frescura en cada bocado.
Agua con gas
Es una alternativa sin alcohol muy acertada, ya que su ligereza y burbujeo refrescan y no interfieren con los sabores tradicionales del plato.
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