Receta de gambas al ajillo

Gambas al ajillo tradicionales: receta fácil y auténtica paso a paso
Las gambas al ajillo son una de las recetas más populares de la cocina española, perfectas como tapa o entrante. En esta receta tradicional aprenderás cómo hacer gambas al ajillo de forma sencilla, con ajo, guindilla y un buen aceite de oliva. Un plato rápido, lleno de sabor y con ingredientes básicos que siempre triunfa. Ideal para quienes buscan una receta clásica, fácil y con resultados espectaculares. Perfecta para acompañar con pan y disfrutar como en un bar de toda la vida.
Ingredientes para 4 personas:
- 500 g de gambas crudas peladas
- 6 dientes de ajo
- 1 guindilla seca (al gusto)
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Perejil fresco picado
Elaboración:
Paso 1. Preparar los ingredientes
Pela las gambas si no lo están y sécalas bien con papel de cocina. Lamina los dientes de ajo y reserva junto a la guindilla.
Paso 2. Aromatizar el aceite
En una cazuela de barro o sartén amplia, vierte el aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio-bajo. Añade los ajos laminados y la guindilla, dejando que se doren suavemente sin quemarse.
Paso 3. Cocinar las gambas
Cuando los ajos estén ligeramente dorados, sube un poco el fuego y añade las gambas. Remueve rápidamente para que se cocinen de forma uniforme.
Paso 4. Punto de sal y acabado
Añade sal al gusto y cocina las gambas durante 1 o 2 minutos, hasta que cambien de color y queden jugosas. Retira del fuego inmediatamente.
Paso 5. Presentación final
Espolvorea perejil fresco picado por encima y sirve las gambas al ajillo bien calientes, acompañadas de pan para disfrutar del aceite aromatizado.o añadas más caldo hasta que el anterior haya sido absorbido. Continúa así durante unos 18–20 minutos, hasta que el arroz esté cremoso y al dente.
Maridaje:
Las gambas al ajillo maridan mejor con opciones que respeten su sabor intenso a marisco y el protagonismo del ajo y el aceite de oliva, sin taparlos. Estas son las mejores combinaciones y el motivo de cada una:
Vino blanco seco
Un vino blanco joven, como un Albariño, Verdejo o Godello, aporta frescura y acidez. Esa acidez limpia el paladar del aceite y realza el sabor natural de las gambas sin competir con el ajo.
Cava o espumoso brut
Las burbujas ayudan a refrescar la boca y a aligerar la sensación grasa del plato. Es una opción excelente si las gambas se sirven como tapa o entrante.
Pan rústico
Aunque no es bebida, el pan es imprescindible. Absorbe el aceite aromatizado y completa la experiencia, haciendo el plato redondo y más satisfactorio.
Y como ejemplo, estos vinos son perfectos: Garnacha Blanca de Pagos del Moncayo, por su frescura y equilibrio, y el Cava Brut Reserva de Bayod y Borràs, ideal para limpiar el paladar y realzar el sabor del marisco.
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