Beneficios de la manzana asada

Las manzanas asadas, aliadas naturales del intestino según nuevos estudios sobre salud digestiva
Un creciente interés científico por la salud intestinal vuelve a situar a las manzanas asadas en el centro de la alimentación saludable. Diversas investigaciones sobre fibra dietética y microbiota apuntan a que el consumo regular de manzana, especialmente cocinada al horno, puede favorecer el equilibrio intestinal y mejorar la digestión de forma natural.
Las manzanas asadas concentran pectina, un tipo de fibra soluble que actúa como prebiótico. Esta sustancia alimenta las bacterias beneficiosas del intestino, ayudando a mantener una microbiota equilibrada. Al hornearse, la textura de la manzana se vuelve más digestiva, lo que facilita su tolerancia en personas con estómago sensible.
Entre los principales beneficios destacan la mejora del tránsito intestinal, la regulación en casos de estreñimiento leve y su efecto suavizante en procesos digestivos delicados. La pectina también puede contribuir a formar un gel natural en el intestino, ayudando a regular tanto episodios de diarrea como irregularidades digestivas.
Además, las manzanas asadas aportan antioxidantes como los polifenoles, que ayudan a combatir el estrés oxidativo y apoyan la salud general del organismo. Su bajo contenido calórico y su efecto saciante las convierten en una opción ideal dentro de una alimentación equilibrada orientada al bienestar digestivo.
Los expertos recuerdan que, aunque ningún alimento por sí solo puede considerarse un “superalimento” milagroso, incluir manzanas asadas en una dieta rica en fibra, frutas y verduras puede ser una estrategia sencilla y eficaz para cuidar el intestino de manera natural.
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