Receta de caracoles al horno

Caracoles al horno irresistibles: receta tradicional llena de sabor
Los caracoles al horno son uno de esos platos que despiertan pasiones y evocan reuniones alrededor de la mesa. Intensos, aromáticos y llenos de carácter, representan la esencia de la cocina tradicional mediterránea. Su sabor profundo y su textura firme los convierten en un bocado único, perfecto para quienes disfrutan de recetas con personalidad. Los caracoles son sinónimo de celebración, de domingo en familia y de recetas que pasan de generación en generación. Un clásico imprescindible para los amantes de la gastronomía más auténtica.
Ingredientes para 4 personas:
- 1,5 kg de caracoles limpios
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 5 dientes de ajo
- 1 buen manojo de perejil fresco
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1 cucharadita de romero seco
- Sal al gusto
Elaboración:
Limpieza profunda de los caracoles
Lava muy bien los caracoles varias veces hasta que estén completamente limpios.
Cocción inicial
Ponlos en una olla con agua fría y caliéntalos suavemente para que salgan; después sube el fuego y cuécelos unos minutos para prepararlos correctamente.
Escurrido y preparación
Escúrrelos bien y resérvalos para el siguiente paso.
Preparación de la majada aromática
Machaca los ajos con el perejil y añade el tomillo, el romero y el aceite de oliva hasta obtener una mezcla bien integrada y llena de aroma.
Maceración para potenciar el sabor
Incorpora los caracoles a la majada y déjalos macerar toda la noche en el frigorífico para que se impregnen bien.
Horneado final
Coloca los caracoles en una bandeja con la abertura hacia arriba, añade sal al gusto y hornéalos a 190 ºC durante unos 20 minutos.
Presentación y servicio
Sírvelos recién hechos y bien calientes para disfrutar de todo su sabor.
Maridaje:
Para un plato tan aromático y con carácter como los caracoles al horno, el vino debe aportar frescura y equilibrio para acompañar las notas de ajo y hierbas mediterráneas sin imponerse.
Vinos que maridan bien con caracoles al horno y por qué:
• Vino blanco seco y fresco: La buena acidez limpia el paladar y equilibra la intensidad del aceite y las hierbas. Si además tiene notas cítricas o herbales, armoniza muy bien con el tomillo y el romero.
• Rosado seco: Aporta fruta fresca y viveza, manteniendo ligereza en boca y acompañando el plato sin restarle protagonismo.
• Tinto joven y ligero: Un tinto con poca madera y tanino suave, como una Garnacha joven, respeta el sabor del caracol y combina muy bien con el toque aromático del conjunto.
Ejemplo de Bodegas Bodem:
• Oxte Blanco: Un blanco joven, fresco y con buena acidez, ideal para realzar los caracoles al horno aportando contraste y limpieza en cada sorbo.
• Oxte Garnacha: Tinto joven, afrutado y equilibrado, perfecto si prefieres vino tinto pero buscas una opción ligera que acompañe sin saturar el paladar.
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